84 HORAS, 3500 KMS...

El Amor de Medea según Eurípides.
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Medea (431 a.C), del dramaturgo griego Eurípedes (480-406 a.C.), relata el amor no correspondido de la hija del rey Aetes por Jasón, jefe de los Argonautas. Ella, que había traicionado a todos, su padre, sus Dioses, sus amigos por el amor de Jasón, ayudó a éste a conseguir el Vellocino de Oro, protegiéndolo con una poción mágica que lo hacía invulnerable al fuego y al hierro. Fué así como Medea consiguió acariciar una promesa de amor eterno cuando Jasón le jura llevarla a Grecia y hacerla su esposa.
Los años de felicidad pasan como una llama que se apaga. Medea envejece y el desengaño por la infidelidad de Jasón, la llena de odio, deseos de venganza. Es así como se destruye el recuerdo de la felicidad y el amor que un día compartió con Jasón y es así; como Medea planea la negación de su futuro, el de su marido y el de sus propios hijos, víctimas del amor frustrado...


Medea según Tomaz Pandur ***
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Dicen que "Medea" es una de las tragedias donde las grandes actrices han querido desmostrar su gran calidad en el oficio. Este año, el Teatro Romano de Mérida ha acogido , con gran éxito, la versión de Tomaz Pandur, sobre esta gran tragedia griega.
No quería perder la oportunidad de ver a Blanca Portillo en el papel de Medea así que programé mi hoja de ruta, hablé con el jefe, reservé los hoteles y me dispuse a disfrutar de unos días, apenas 84 horas...
"Medea" no fué sin duda alguna; el plato fuerte de lo que me aguardaba en este viaje, pero he de confesar que me gustó mucho su puesta en escena, a medio camino entre lo clásico y lo moderno, la coreografía de las mujeres de la Cólquide y el juego de luces y, por supuesto, como amante del mundo canino, me sorprendió enormemente la actuación y el buen hacer de los perros que actuaron pero; si la interpretación de alguien me fascinó, he de confesar que fué la de Asier Etxeandía. Su magnífica, casi sublime caracterización tanto física, gestual y vocalmente del Centauro Quirón, me dejó verdaderamente pasmada.
Aún recuerdo cómo, de camino al hotel, intentábamos imitarlo...

Nuestro viaje según yo misma


*** 84 horas, 3500 kilómetros..., apenas tiempo que apurar y cientos de momentos para recordar...

Unos días increíbles, llenos de sentimientos contradictorios como la alegría del reencuentro y la desgarradora tristeza de lo inalcanzable... Recuerdos compartidos de todo aquello que vivimos, de lo que fuimos cuando estuvimos y mi desasosiego al perder todo aquello.
Después, el sentimiento de libertad... Aquel atardecer, el frío en los huesos y la brisa vivificante anunciadora de un nuevo amanecer y desgraciadamente; una nueva partida...