El Final del Camino.

Finis Terrae - Finisterre
Su posición geográfica y sus increíbles puestas de sol hicieron creer a Decimo Junio Bruto (Siglo I), que se encontraba en el lugar donde moría el sol, allí donde se acababa la tierra.
Finisterre ha sido siempre un lugar sagrado. Desde los nerios hasta nuestros días, han sido muchas las generaciones que quedaron prendadas por la magia, al contemplar la puesta de sol desde el promontorio donde está situado el final, por excelencia, del Camino de Santiago.
A los pies del Cabo de Finisterre se puede observar la inmensidad del Océano Atlántico, sentir su fuerza y un mar de indescriptibles sensaciones, inundar todo tu ser... No en vano, hay autores que situan en este lugar al Ara Solís, en la que se practicaba culto celta al sol. Cerca del lugar podremos encontrar una serie de piedras vinculadas a leyendas religiosas como las Piedras Santas, las Piedras Manchadas de Vino, A Codeira de Pedra y la Tumba de Orcabella.

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Durante mi andadura por el Camino de Santiago como bicigrina y peregrina de la vida, tuve la oportunidad de vivir días inolvidables. Miles de recuerdos que ahora me estremecen.
Hubo momentos para todo...
Ilusiones compartidas, que te animaban a seguir adelante cuando el cansancio, por las duras jornadas, machacaban tu cuerpo totalmente quebrantado...
Risas, momentos de complicidad y canciones compartidas...
Lágrimas compartidas...
Abrazos y, sueños compartidos...
Dicen que el Camino de Santiago une o separa, que es algo que debes hacer al menos una vez en la vida, que te ayuda a superar los obstáculos, a comprender lo que verdaderamente es importante en la vida, que te ayuda a conocerte mejor a tí misma y a los demás...
Para mí, el Camino de Santiago, significó mucho más de lo que podía sospechar entonces. Cuando emprendí el viaje pensaba que no me aportaría nada de esa magia que dicen contagia el Camino pero fué, gracias a éste, que comprendí lo que verdaderamente conlleva el sentimiento de amar incondicionalmente...
Nunca antes había sufrido tanto por el dolor de la persona que amas y que, aún así, camina junto a tí... Nunca antes, había vivido tal demostración de amor...
Una de nuestras ilusiones era llegar hasta el Cabo de Finisterre y hacer realidad aquello de "contigo, al fin del mundo..." pero, al llegar a Santiago, no pudimos cumplir esta última etapa y pospusimos esta aventura para más adelante. Desde entonces, quedó en mí una espinita...
Ahora, la idea de regresar a aquel lugar en el que nunca estuvimos, se hace cada día más fuerte. Se que es un viaje que he de emprender y, aunque sea a solas conmigo misma, ya puedo sentir de nuevo la MAGIA de aquel anterior CAMINO y cómo las retinas que recubren mi corazón, se inundan con todos tus recuerdos...
Siempre estarás en mí,
Mónica.