Senderos por descubrir

Un lugar de encuentro para todos aquellos que, en un momento de la vida, se detienen en la senda del camino para intercambiar impresiones, disfrutar de los recuerdos vividos, celebrar a la luz de la luna y el calor de los amigos...

LA BIBLIOTECA

 

Extractos del Recuerdo...


Sarajevo, 25 de marzo de 1999.

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La semana pasada estuve dos días de misión en la zona de Croacia. Concretamente en Duvrovnik y Makarska... Son dos ciudades situadas en la zona costera de Croacia por lo que el tiempo, es bastante parecido al de Alicante. En cierto modo, me recordó mucho a los jardines de Elche por sus palmeras aunque hay que reconocer que, las nuestras, les ganan en tamaño y belleza...

Las montañas, al borde de la mar, me hizo añorar nuestra pequeña Sierra, la misma que me alegra el corazón cada vez que regreso a casa... y, por un momento, casi pude sentir el mismo aroma, la misma brisa de humedad en aquel aire marino...
Después del duro invierno pasado en Sarajevo, donde las temperaturas rebasaban en ocasiones los veintitres grados bajo cero, el tiempo era tan acogedor, que me sentí como en casa. El viaje fué, sin embargo, bastante agotador aunque he de confesar que mereció la pena.
Una vez alojadas las personas que conducíamos, nos dirigimos al que sería nuestro hotel, situado en el otro extremo de la ciudad. Allí pudimos refrescarnos y, tras ello, nos dispusimos a visitar la ciudad. Fué realmente placentero poder marchar por aquellos lares.
Su majestuosa muralla, verdadera fortificación de la ciudad, me hizo pensar en las ruinas de Tabarca ya que el estilo es muy parecido. Sin embargo; esta pequeña ciudad ha sabido guardar intacta toda la cultura del aquel entonces. Cuando paseas, tienes la sensación de estar en una época o cultura distinta a la tuya. Es una sensación extraña la que ello produce pero como digo, también es algo románticamente encantador...
Unas pequeñas vacaciones en un país que parece no descansar nunca... Es así, al menos, como se vive el transcurrir diario. No existen los fines de semana, la ciudad no descansa, sus habitantes tampoco y, nosotros, no nos podemos descuidar... Ahora, con la llegada de la primacera, Sarajevo parece más humana. Aquel frío aspecto ha dejado de serlo tanto. El sol, luce esplendoroso aunque desgraciadamente, ni siquiera su fuerza podrá hacer nacer los frutos de una Tierra que el hombre se ha empeñado en destruir...
A veces me pregunto, llena de tristeza, por qué hemos de guardar tanto odio en nuestros corazones. Me acostaba totalmente quebrantada, cansada por la fatiga de toda esta experiencia y, sin embargo, perdía el sueño tratando de encontrar un motivo, una sóla justificación... Hemos sido capaces de crear las más hermosas historias, los más gloriosos monumentos... Hemos sido capaces de soportar enfermedades incurables, llorar en el silencio mientras los nuestros se marchan y ahora que parece tener solución muchos de aquellos problemas, no somos capaces de dejar vivir...
Antes, cuando era más joven, creía que el mundo en el que vivía era demasiado complicado. Los estudios, no poder salir siempre que me apetecía..., todo eran pequeños incovenientes y, sin embargo, vivía aferrados a ellos como si aquellos momentos fuesen los más duros... Ahora, todo aquello carece de gran importancia.
Cuando aprendemos a estar lejos de aquello que más queremos, podemos comprender que la vida, está llena de pequeños detalles que, desgraciadamente, se nos pasan desapercibidos. Es en estos momentos de desaliento cuando una abre su corazón y sólo entonces, observamos cuánta nostalgia guardamos de aquellos días y sus pequeños problemas...
La familia, los amigos..., el poder leer el horóscopo intentando adivinar lo que nos depara la mañana, ver una buena película o escuchar música en agradable compañía, sentir el murmullo de la gente, tu propia lengua..., ¡Hay tantas cosas que se echan de menos! y, precisamente, las más insignificante...
Sin embargo; carecer del cariño de la familia o amigos puede resultar insoportablemente triste y es entonces cuando, al recibir una carta, unas palabras en un trocito de papel se convierten en tu mayor aliado, tu fiel amigo, tu compañero de batallas, el único que acaricia tus manos y que puede sentir así, la emoción cuando te tiemblan y que sin embargo, no te abandona y se deja ahogar, derramado por la alegría de tu corazón.
No. Nunca me han dejado sóla... Me han ayudado aún en los momentos más tristes y sólo ellas, pueden reflejar lo que encierra el corazón en momentos como estos. Hoy, no estoy triste... Me siento contenta por el trabajo y orgullosa de mi gente, la familia y amigos que, aún en la distancia, supieron estar a mi lado.
Nunca he sabido muy bien lo que puede depararme el mañana aunque hoy, más que nunca, tengo muy claro lo que no deseo... Esta mañana, mientras conducía, un sentimiento vino a mi mente. Pensé en todos nosotros, la familia, los amigos, aquellos que acaban de nacer, nuestra tierra, el hogar..., pensé en infinidad de cosas y deseé, con gran dolor, que ninguno de nosotros pueda vivir una situación así... Luchar por ello me ha empujado a estar lejos de la familia pero sé, que ellos están ahi... Su espera es mi mayor recompensa.
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"Sólo el corazón puede sentir la belleza de la vida y,
sólo él, puede comprender las heridas de la vida"
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Os quiere, siempre
Mónica Rocamora Boschet.

 
 

Corazonada

Corazonada
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Mientras caminaba lentamente hacia la puerta de entrada, se sentía agotadoramente cansado. Sus piernas ya no eran las mismas que habían corrido por aquel extenso jardín y, su delicada salud, las hacía temblar ahora con increíble fragilidad. Durante años, se había preguntado hasta cuándo podría cumplir con aquella tradición, y ahora que se acercaba el momento, se sentía fuertemente emocionado.

Aquella casa le traía a su agotada mente, una infancia llena de amor y los recuerdos de todos aquellos que la habitaron y a los que tanto había amado. El resto de la familia le aguardaba en la entrada de la casa, como cuando era niño y, aunque aquello le proporcionaba una gran felicidad, no podía evitar sentirse triste por aquellos que ya no estaban.

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Al llegar al primer piso, comprobó exhausto, que su respiración se había acelerado. Tuvo la sensación de que perdía el conocimiento e hizo una pequeña pausa para recuperarse. La más pequeña de la familia, lo observaba con admirable adoración. Siguió sus primeros pasos de infancia y se detuvo, una vez más, ante la que había sido la habitación de su querida madre. La niña saltó a la cama y ello desató la sonrisa del anciano. Aquello le traía agradables recuerdos.

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Cogió a la pequeña entre sus brazos y echó un último vistazo antes de salir, seguido del mayor de sus cinco hijos. Todos le esperaban abajo, impacientes. Mientras bajaba las escaleras, tenía la sensación de que el tiempo se había detenido en su recuerdo. Todo le resultaba increíblemente familiar, los murmullos y las tenues fragancias del pasado se entremezclaban ahora en su memoria, confundiéndolo con las apariciones de amigos y parientes, vivos y muertos...

Aquella noche, mientras cenaban, todos se sintieron calurosamente acogidos en el seno de su familia. Celebraban la llegada de las fiestas nevideñas, y como todos los años, aquella era una fecha especialmente entrañable.

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Todos se encontraban allí, fieles a la tradición, incluso los espíritus ausentes que asaltaban sus memorias con infinidad de anécdotas e inolvidables recuerdos. No dejaron de reir, aunque en numerosas ocasiones, el silencio se hacía puro, sus corazones latían con inusitada fuerza y, en sus rostros se asomaban lágrimas de increíble nostalgia.

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Su padre, con el desasosiego y tan espantado del sufrimiento de su joven y amada esposa, no dudó en cumplir la promesa que le había jurado. Jamás permitiría que nada malo le ocurriese al pequeño y, si debía elegir, dejaría crecer su amor, compartido en su hijo. El día en que nació, Chris fué el primero en llorar su muerte bajo el regazo de su querida y agotada madre. Aquella misma noche, la de nochebuena, el pequeño recibía su primer regalo. Su madre le entregaba su vida, su ilusión, todo su amor y una sóla lágrima, como si se despidiese con ella, de su pequeño con el que ahora eternamente soñaría...

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Aquel año, no se celebraron las fiestas navideñas. En casa reinaba un silencio desgarrador y, un profundo luto, en los corazones de todos los que la habitaban. Durante largo tiempo, lloraron la insufrible pérdida de la que tanto amaban. Algo dentro de ellos había muerto también y ya nada parecía tener sentido. La magia se había desvanecido y sólo quedaba una promesa y el llanto de un pequeño.

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La infancia de Chris fué, a pesar de todo, bastante feliz. Parecía haber nacido para ello. Los abuelos del niño veían en él, a la hija que habían perdido y, de alguna manera, fué ésto lo que les devolvió la alegría de vivir al poder mantener, junto a ellos, el vivo recuerdo de su pequeña"tormento", como cariñosamente la llamaban. Su pérdida resultó más dramática para el joven padre que, abrumado por la intensidad del cariño que sentía hacia la que había sido su único amor, no encontró mejor camino que dedicarse en cuerpo y alma, al hijo que había nacido fruto del amor que le había entregado su mujer.

No podía defraudarla. Nadie le había dedicado nunca tanta atención y jamás pensó que llegaría a encontrar alguien tan encantadoramente sencilla que, la vida sin ella, no sería vida...

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Chris era un niño afortunado. No había conocido a su madre pero, el amor hacia ella era tan grande en cuantos le rodeaban, que creció con el fuerte sentimiento de que su mamá estaba junto a él, en todo momento. Cada noche, al acostarse, escuchaba con su padre algunas canciones que la joven había grabado algunos días antes de su fallecimiento. No sabía que aquellas iban a tener su utilidad cuando su marido las guardó, como recuerdo de aquellos inolvidables momentos..., ¡la sentía tan llena de vida!, y ahora, mientras la escuchaba, era como si nada hubiese ocurrido.

Soñaba con que la puerta de la habitación del pequeño se abriera y que todo hubiese sido éso, un mal sueño, pero nada le hacía salir de él. Se sentía increíblemente apesadumbrado, exhausto, rendido de cansancio entre los brazos del pequeño.

Con el paso de los años, Chris se convirtió en todo un hombrecito. Demasiado maduro para su edad quizás, una ingénua pero avispada inteligencia y un corazón que desbordaba toda la bondad con la que había sido educado. En casa se respiraba de nuevo la alegría de poder vivir y compartir los sueños junto a aquellos que amaban y así, cada año, la familia del pequeño se reunía, homenajeando la memoria de su madre.

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La habitación permanecía tal y como ella la había dejado. Nada había cambiado, todo seguía igual que la última vez. Sus recuerdos y toda su historia, la de su familia, todos sus sueños se encontraban en aquella habitación. Su madre, él, sus hijos y los hijos de sus hijos, habían pasado gran parte de su infancia en aquel lugar y, sin embargo, aquella, había sido la habitación de ella...

Guardaba un poco de polvo pero poseía un brillo especial, algo que el anciano no alcanzaba a describir. Se sintió increíblemente feliz al tumbarse una vez más, en la que había sido la cama de su madre y, sin embargo, le invadía como cuando era niño, una descorazonada nostalgia cada vez que observaba las fotografías de la que decían era su mamá.

¡Le hubiera gustado tanto poder abrazarla y reir junto a ella...!

Tenía la sensación de que los cojines desprendían todavía su agradable frescor y, le reconfortaba pensar que aquel, era el olor de su madre.

Se sentía relajado, y mientras permanecía tumbado, recordando su pasado, sonriendo para sí como si presintiese lo que iba a ocurrir, miró en derredor y pensó en los presentes, en su mujer, sus hijos, sus nietos y en el increíble número de personas a las que llegaría a echar de menos... Cerró los ojos encharcados en lágrimas y oyó una voz. Era familiar pero extraña al mismo tiempo, de otra época y lugar...

Chris se volvió con una mirada de asombro y descubrió a su madre frente a él...

Era más bella de lo que había imaginado...

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Mónica Rocamora Boschet

 
 

NUNCA APRENDERÉ...

¿Nunca Aprenderé...?
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Hoy preciso tu mano,
necesito tu compañía
y me urgen tus besos...
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No quiero regalos ni promesas...
sólo poder caminar,
mirar hacia adelante
y, poder perdonarte...
***
Hoy he de aceptar,
soportar tu partida...
levantar mi frente y ahogar mi tristeza.
***
Hoy, apenas recuerdo
aquel día de despedida,
pues se ha borrado,
a base de lágrimas...
***
Hoy, preciso tu mano
necesito tu compañía...
No quiero regalos ni promesas
sólo poder caminar,
mirar hacia adelante
y poder perdonarte...
***
Hoy, si,
hoy he aprendido.
Hoy sé cuánto te he querido...
Y, aunque mi corazón hoy está partido,
hoy, he de seguir mi camino...
***
Con todo mi corazón,
Mónica.

 
 

CARTA DE UN CACHORRITO

CARTA DE UN CACHORRITO.
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Ahora eres mi amo y sólo te pido amor...
Has decidido hacerte responsable de mí y me siento agradecido por tu determinación. Existirá un secreto pacto de confianza que jamás será quebrantado por mi parte...
Deberás comprenderme por algún tiempo, acabo de separarme de mi madre y mis hermanitos. Me notarás desorientado, inquieto y, algunas veces, me verás... llorar. Sí, los extraño. Compréndeme y yo te comprenderé toda la vida pues, por muchos años, seré tu mejor amigo...
Entenderé tus cambios de humor, tus alegrías, tus días buenos y tus días malos, estaré a tu lado acompañándote en tu soledad, en tu tristeza y te trataré siempre con el mismo amor, con la misma lealtad.
Lameré la mano con la que me castigues porque ¿sabes?, mi capacidad de perdonar es infinita... Pero no me castigues, enséñame.
Desconozco los detalles que puedan irritarte, deseo complacerte en todo; deseo que te sientas orgulloso de mí cuando me veas echado a tus pies, cuando camine a tu lado por la calle como tu sombra más fiel. Quiero responder a ese ideal de perro que tanto anhelabas, pero depende de tí; seré reflejo de tu modo de educarme y tratarme.
Ayúdame a no defraudarte. Si me tratas con violencia, seré agresivo. Háblame, entiendo cada uno de tus palabras, aunque no conteste con el mismo lenguaje.
Aprende a leer mis ojos y comprenderás cuánto te entiendo, sé que eres una buena persona... ¿Sabes?, cuando el primer hombre apareció en la Tierra, el resto de los animales creían que era otro animal, sin embargo, tenía "Alma". Medita sobre ésto. El hombre manifiesta su alma a través del lenguaje, nosotros a través de nuestros actos...
No olvides nunca mi amo, que a mi manera te amo . Durante más de diez años estaré junto a tí, creceremos juntos, compartiremos tantas y tantas cosas, y el día que me vaya a vivir a una estrella, mira el cielo con frecuencia porque siempre estaré mirando.
Deso decirte algo más: no dejes mi casita vacía, hay otro cachorro esperándote, al cual llegarás a amar tanto como a mí. No quiero en mi testamento una casa vacía. Ahora bien, no pensemos en ese día, acaríciame y juega un ratito conmigo. Tenemos muchos años por delante para hacernos felices...
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Tu perrito que te quiere.
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Para mí, sinceramente, ésta es una de las formas de amar más incondicionales que conozco hoy por hoy. Es, junto al amor de unos padres por sus hijos, capaces de sacrificar toda su vida por verles crecer en salud y dejarlos partir libremente, muchas veces sin recibir agradecimiento alguno o; el amor que se profesan dos personas que deciden salvar los obstáculos cotidianos para crecer juntos y compartir así el difícil camino durante las distintas etapas de su vida, la expresión máxima de la palabra AMAR...
Tener a tu lado a alguien con quien poder compartir toda tu biografía, es una de las cosas más bonita que puede brindarnos la vida. Yo creí y durante un tiempo así lo sentí, tener a mi lado a esa maravillosa persona pero hoy, desgraciadamente, nuestros caminos se han separado...
Le amé incondicionalmente, en sus momentos buenos y en los malos. Aprendí a leer en sus ojos la tristeza y la alegría que le impulsaba en cada instante compartido... Caminé a su lado orgullosa de tenerle a mi ribera, ansiando sus caricias, sus besos, sus sonrisas, su complicidad, su felicidad, su amor... Aunque no siempre acerté, traté de darle lo mejor de mí misma en cada uno de mis actos y, aún hoy, observo las estrellas para adornar sus recuerdos...
Hoy, mi casa no está vacía... Me espera mi fiel amiga, la que me recibe con gran alegría, sin importarle cúal haya sido mi día. Es mi confidente, la que todo percibe y aún más, todo comprende... Sólo ella domina mi tristeza, sólo ella me "abraza" con toda su pequeña alma... Sólo ella lame mis entrañas y deshace la nostalgia que soportan las palmas de mi corazón...
Hoy, me dí cuenta... ¿Sabes? La persona que amé no dejará de ser maravillosa y, en mí, protegido de todo mal y cualquier rencor, siempre morará un pequeño cachorrito ansioso de jugar, ser acariciado, AMAR...
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Siempre,
Mónica.


 
 

Lágrimas de Libélula

Libélula
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Las Libélulas son seres fascinantes, casi mágicos. Dominan los aires desde el periodo Carbonífero y son, posiblemente, miembros del primer linaje animal que fué capaz de levantar el vuelo y comenzar a vivir en tres dimensiones.
Durante el Siglo XI, las familias nobles de Japón usaron la libélula como ornamento en todos los textiles de su mobiliario. Fué tal su importancia que fué escogida para hacer parte del escudo de la familia Samurai. Por otro lado, Japón no siempre ha tenido ese nombre. La leyenda dice que el Emperador fué mordido por un caballo alado, el cual a su vez, fué mordido por una libélula. El Emperador honró a ésta, nombrando una región de Japón como "Akitsushima" o "Isla de la Libélula".
Soñar con ellas dicen, que simboliza la ligereza, la frivolidad y la inconstancia aunque representan desde hace siglos, la libertad, la luz y la creación...
También anuncian lluvias, ya sean del cielo o de tus ojos...
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Hoy, al llegar a la oficina, tras cumplir una serie de ritos matutinos con la intención de comenzar la que sería mi jornada laboral, observé revolotear un pequeño insecto que hacía años no tenía la oportunidad de ver. Dudé de que se tratara realmente de ella y llamé a mi compañero para verificar lo que no tenía duda alguna : se trataba de una pequeña LIBÉLULA...
Traté de no molestarla, fascinada por su graciable vuelo y continué con mis tareas diarías. Observar el correo, dar entrada a los escritos, distribuir las solicitudes de material, encender el aparato de aire acondicionado..., ¡qué calor!, ¡qué fallo más grande! pero, ¡¿en qué estaré pensando?!, ¡¿en quien?!...
El teléfono sonó entonces y, tras comprobar la información requerida en la base de datos, la persona al otro lado del hilo se despidió agradeciéndome la ayuda. Me levanté para prepararme un café y, mientras bebía de él a pequeños sorbos, traté de encontrar a mi pequeña amiga, la única que me hacía compañía a aquellas tempraneras horas.
Nada..., ¿dónde estará?-, me pregunté a la vez que la buscaba con sumo interés.
Al ir tras su búsqueda en aquellos apenas 12 metros cuadrados, descubrí que un pequeño bichito yacía tendido entre los papeles de mi jefe. Sentí cierta aflicción pero, una vez más, tuve que camuflarla bajo el uniforme... Un gesto ya cotidiano por la inercia de los años pasados. Una pesada coraza contra las frías y ávidas miradas, bocas sedientas de carnaza con la que poder nutrir sus ya, por descontadas vacías vidas...
Estaba yo embebida en ésto, entre el disimulo y los sorbos de café, cuando sentí un ligero aleteo en mi lóbulo derecho. Su revoloteo me llevó al impulso de arrascarme pero un ligero "schsssss" me detuvo entonces.
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- No hagas éso.- me advirtió.- No puedes tocarme.- su voz era dulce y aniñada.
-¿Por qué?.- pensé.
- Si lo haces, me harás daño - comenzó a decir - ¿Sabes quien soy?
-¿Una libélula?- dudé.
- Sí y no.- contestó con cierta ironía.- Tengo forma de libélula pero lo cierto es que soy mucho más - continuó- represento tu alma, tu vida, tu razón de ser...
-¿Tan frágil soy?- le pregunté incrédula. De repente sentí un pequeño pero aún ahora, doloroso mordisco en el lóbulo.
- No te dejes llevar por las primeras impresiones.- rió entre sus pequeños pero afilados dientes - Somos más fuerte de lo que imaginas...
- ¿Qué haces aquí? - pregunté intrigada.
- Lo sabes, - me contestó - pero no quieres escucharte. ¿Por qué sino estás tan triste?
- No lo estoy.- me defendí.
- He venido aquí para aligerar tu tristeza. - anunció - Aunque me veas pequeña e incapaz de llevarme tan gran carga, guardo la magia de hacer volar tus penas, sanando los recuerdos que te atan al pasado.
- Mis recuerdos son hermosos.- repliqué - No tengo necesidad de sanarlos.- Un fuerte mordisco me hizo entonces tarascar mi lengua. - ¡Ay!.- me quejé - ¿Pero qué haces?
- ¿Qué haces tú? - replicó - Mira en tu interior. Alguien dejó un gran vacío...
- No quiero pensar en ello.
- Deberías hacerlo, - me aconsejó - sólo si te liberas de esos recuerdos, de aquellos que te tienen anclada al pasado, sólo así podrás ser libre de nuevo.
- Pero fueron tan hermosos ¿por qué he de borrarlos?
- Porque mereces ser feliz. - sentenció firmemente - Y no has de borrar los recuerdos, - corrigió el pequeño odonato - tan sólo crecer con ellos. Tienes la fuerza y el coraje necesario para ello.
***

Miles de recuerdos se agolparon de repente en mi mente, haciéndose valer ante la razón de aquella pequeña libélula, justificando su presencia en mí con los momentos vividos, todos ellos maravillosos, atormentando y perturbando la aparente paz interior, que se escondía tras una fachada aparentemente fría...
Sin apenas ser consciente, las lágrimas se agolparon borrando todos los recuerdos con un llanto inesperado de emociones y sentimientos de cruda realidad.

- Mereces ser feliz... - le oí decir poco antes de sentir su dulce revoloteo delante de mis ojos a modo de despedida. Se acercó a mis lágrimas y se fundío en ellas mientras repetía, una y otra vez, con un tierno beso..., MERECES SER FELIZ...

Siempre,

Mónica.

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PERRO ABANDONADO de Ian-Welden

Ian-Welden es un escritor chileno afincado en Valby, Copenhague. Aunque jamás ha publicado, toda su vida la ha pasado escribiendo y componiendo música.
Trabajó en los campamentos de refugiados de la Cruz Roja Danesa, lo que le ha permitido vivir de primera mano, diferentes conflictos y escribir acerca de ellos.
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Perro Abandonado de Ian-Welden.
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Voy juntando los centavos
que se te caen del bolsillo
y oliendo pasos en las veredas
para reencontrar tu rastro.
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Lamo escupos
acordándome de tus besos
y entierro secretamente
los pocos huesos que me diste.
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Le gruño en las noches a tu luna
cuando los recuerdos me castigan
y bebo de tu viejo frasco de perfume
para emborracharme de tu piel.
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En fin, hago todas estas tonteras
sabiendo que a nada conducen
y que no me divierten
así como cuando me lanzabas una sonrisa
y yo corría feliz a buscarla.
 
 

PARA MIS AMIGOS...

"Cuando buscamos el tesoro, nos damos cuenta de que el camino, es el propio tesoro"
Paulo Coelho (El Alquimista)

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Paulo Coelho es un famosísimo autor al que muchos de nosotros hemos leído fervientemente. Sin embargo, muy pocos conocemos a este complejo personaje. Aventurero e inconformista, verdadero navegante, ha probado todo lo bueno y malo en las tempestades que insufla la vida. Pocos saben de los momentos dolorosos de su pasado, como la travesía por los desiertos de las drogas, la magia negra y satánica, la cárcel, el manicomio... Todas estas experiencias le han servido quizás, para llegar a ser quien es hoy en día en el mundo literario.
Coelho es quizás no un ejemplo a seguir pero sí, desde mi punto de vista, la confirmación de que todos podemos superar cualquier momento doloroso en nuestras vidas y que son, precisamente estos mismos momentos, los que nos hacen más fuertes, maduros, sabios...
Él, como todos nosotros, fué un caminante desorientado que perdió el rumbo de su vida debido a ciertas circunstancias. A pesar de ello, supo encontrar y retomar el camino correcto, un sendero afortunadamente lleno de esperanza para todos nosotros...

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Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados pero el hombre no se dió cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos andan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición)
La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro.
El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo:
- Buenos días.
- Buenos días.- respondió el guardián.
- ¿Cómo se llama este lugar tan bonito?
- Esto es el cielo.
- ¡Que bien que hayamos llegado al cielo porque estamos sedientos!
- Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. - le dijo el guardián mientras señalaba la fuente.
- Pero mi caballo y mi perro también tienen sed...
- Lo siento mucho - dijo el guardián - pero aquí no se permite la entrada a los animales.
El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber sólo. Dió las gracias al guardián y siguió adelante.
Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles.
A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.
- Buenos días. - dijo el caminante.
El hombre respondió con un gesto de la cabeza.
- Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo.
- Hay una fuente entre aquellas rocas. - dijo el hombre, indicando el lugar - Podéis beber todo el agua como queráis.
El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed.
El caminante volvió atras para dar las gracias al hombre.
- Podéis volver siempre que queráis.- le respondió éste.
- A propósito ¿cómo se llama este lugar?- preguntó el hombre.
- CIELO.
- ¿El Cielo? ¡Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!
- Aquello no era el Cielo. Era el Infierno.- contestó el guardián. El caminante quedó perplejo.
- ¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre!¡Esta información falsa debe provocar grandes confusiones! - advirtió el caminante.
- ¡De ninguna manera! - increpó el hombre - En realidad, nos hacen un gran favor porque ALLÍ SE QUEDAN TODOS LOS QUE SON CAPACES DE ABANDONAR A SUS MEJORES AMIGOS...
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Para mis amigos, que siempre me acompañan en las estrecheces de este largo, pero corto camino que es la VIDA...
Con todo mi cariño,
Mónica.
 
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